Latinoamérica atrae flujos récord: El mercado regional vive su mejor inicio de año desde 1991

Los mercados de valores de América Latina han iniciado el 2026 con un impulso histórico, captando niveles de inversión extranjera que no se veían en más de tres décadas.

Mientras los principales índices de Estados Unidos muestran señales de agotamiento debido a la saturación del sector tecnológico, el índice MSCI EM Latin America ha repuntado más de un 20% en lo que va del año, acumulando nueve semanas consecutivas de ganancias.

Los inversionistas están aprovechando una combinación de factores macroeconómicos favorables, incluyendo el debilitamiento del dólar estadounidense y las políticas de recorte de tasas de interés en la región, lo que ha vuelto a los activos latinoamericanos mucho más atractivos en términos de valuación y rendimiento.

Brasil y México lideran la entrada de capital

El apetito por la región se refleja con claridad en los fondos cotizados (ETFs). El iShares Latin America 40 (ILF) de BlackRock registró ingresos superiores a los 1,000 millones de dólares solo durante el mes de enero.

Por su parte, el mercado brasileño alcanzó niveles de entrada de capital no vistos en una década, impulsado por la estabilidad en los precios de las materias primas y una percepción de menor riesgo político.

En el caso de México, el mercado se ha visto beneficiado indirectamente por las decisiones judiciales en Estados Unidos. E

l reciente fallo de la Corte Suprema contra los aranceles de emergencia eliminó una de las mayores incertidumbres que pesaban sobre las empresas exportadoras mexicanas, consolidando la confianza en el bloque comercial del T-MEC.

El contraste con las tecnológicas de Wall Street

Esta racha ganadora en el sur contrasta con las dificultades de las Siete Magníficas en Nueva York. El gasto masivo en infraestructura de Inteligencia Artificial, que aún no se traduce en flujos de caja proporcionales, ha provocado que muchos fondos institucionales retiren ganancias de la tecnología para refugiarse en mercados emergentes.

Analistas financieros señalan que esta tendencia podría mantenerse durante el primer semestre del año, siempre que la inflación global continúe su senda descendente y el precio de la energía permanezca estable.

Para Latinoamérica, este flujo de efectivo representa una oportunidad de fortalecer sus monedas locales y financiar proyectos de infraestructura, aprovechando un ciclo de crecimiento que ha superado todas las expectativas de los analistas a principios de año.